martes, marzo 20, 2007

El gesto de la semana: "por donde pecas, pagas"



Zamorano es un chanta. Ahora si que no me quedan dudas.

La conferencia de prensa que dió hoy fue de lo más patético que se ha visto en el año.
Fue pifiado en el Nacional (dónde lo ovacionaban de futbolista) para el recital de Alejandro Sanz, y eso pareció ser la gota que rebalsó el vaso para el autodenominado "chivo expiatorio".
Pues yo creo que se merece las pifias y se merece el daño a su imagen...y mucho más.

Zamorano es un tipo que ha logrado consolidar -hasta ahora- una imagen. Más bien una marca.
Visitando un par de niñitos al hospital y tal vez con una que otra donación logró transformarse en "embajador de la unicef". Que te den ese título es como un sello de agua de ser una "buena persona".

Es ahí dónde Zamorano -o su cuñado, que es el que le maneja las platas- capitaliza esa imagen y da con su golpe maestro: la ciudad deportiva. Terrenos gigantescos que el Estado le ha dado en comodato (gratis) por al menos 25 años para que desarrolle actividades deportivas para niños de escasos recursos. Sin embargo si se meten a la página, lo único que realmente se puede ver son tarifas de por ejemplo 22 a 29 lucas por una cancha de futbolito (7 por lado). Ninguna ganga. Caro, de hecho. Pero eso es la ciudad deportiva: un gran negocio para Zamorano, con una "máscara" parecida a la de la teletón, con terrenos de todos los chilenos.

Una imagen vende mucho, y consigue mucho.

Los reconocidos orígenes humildes y el ejemplo de superación -de un tipo con un complejo de Edipo no superado- le dan una imagen de supuesta credibilidad y cercanía popular. Era un tipo ideal para ser la imagen del revolucionario plan de transportes.

300 millones cobró.

El lucro con su imagen rendía sus frutos, sin embargo Transantiago no era llegar y llevar.
Tuvo, tiene, y tendrá problemas. Y eso genera rabias y frustraciones.
¿Y cómo no descargarse con la imagen? ¿Cómo la imagen -sea quien sea- no va verse afectada?

Es de una tremenda ingenuidad pensar que la imagen sea una cosa eterna. O que el daño a ella sea reversible, pero la verdad es que hay razones para que la de Zamorano se destruya.
Es cierto que las fallas de Transantiago no son su culpa, pero si aparece llamando a planificar los viajes y a salir más temprano, y la gente que lo hace (porque le creen, porque tiene imagen de credibilidad) ve que igual las micros no pasan, o no paran y llegan tarde igual...
¿Cómo no se van a enojar con él?

Si más encima se dan cuenta que en esto que les ha costado plata, tiempo, y rabias él saca ganancias que equivalen a 185 años de sueldos mínimos.
¿Cómo no va a dar rabia?

Si más encima, hace tres semanas se comprometió frente a Amaro Gómez-Pablos ha hacer un viaje en Transantiago desde "la población a los lugares de trabajo", y todavía no lo ha hecho...
¿Cómo no emputecerse con él? ¿Cómo creerle?

Todavía no ha utilizado el transantiago, y es poco probable que lo haga si anda en un Porsche Cayenne de 60 millones. Al demonio con la "cercanía popular". El es un símbolo de el gran problema de Transantiago: quienes lo dirigen, piensan, y diseñan no andan en micro.

Como si fuera poco, en su conferencia de prensa al preguntársele por la plata dice que no firmó nada. Que "su gente" lo hizo. Ese argumento es tan pobre que no vale la pena comentarlo.

Vendió su imagen. Lucró con ella. Apostó con ella.

Y ahora perdió.

Por donde pecas, pagas.

Para mi es claro: lo mejor de transantiago es andar en bicicleta. Ojalá pongan más lugares seguros en las estaciones de metro para dejarlas.

Por favor, reAcciones

7 comentarios:

paula dijo...

Que mejor dicho para Zamorano, todo esto le pasó por figurar, le encanta demostrar que es tan bueno, tan esforzado, un ejemplo de persona. "Ojala llegar a ser como el".
Cuando uno decide ser la cara visible de un proyecto, propaganda, política publica etcétera, debe asumir tanto costos como beneficios, y no desligarse y sentirse tan ofendido como lo hizo Zamorano ayer en su conferencia.
Zamorano hazte hombre.

Ana dijo...

Zamorano lucra con su imagen, lo cual me parece totalmente válido. O acaso no lo hacen todos los modelos de comerciales?
Zamorano apostó, perdió y cagó. Perdió credibilidad, pero ese es asunto de él.
Para mí darle guaraca a este tema del chanta de Zamorano no es más que una forma simplona de desviar la atención de los verdaderos responsables de este problema.

Ana dijo...

Se me olvidó dejarte este link:
http://inmundabeach.blogspot.com/2007/03/faq-you-zamorano.html

Juan Emar dijo...

Quiero dejar en claro que no pretendo "desviar la atención de los verdaderos responsabes", no soy un agente encubierto del gobierno ni menos de Navarrete (para mi gusto uno de los principales culpables). De hecho nunca quise escribir sobre Transantiago y sus problemas. De hecho hay mucho escrito, sólo quería hacer ver el tema de la imagen de Zamorano y tratar de explicar las raíces del odio y daño a su imagen.

Anónimo dijo...

Bueno por un lado, lo que está pasando zamorano era uno de los riesgos que corre cualquiera al ser la cara de cualquier institución, proyecto, inciativa y creo que deja entrever el tono superficial de los rostros de publicidad. Escojen a personas carismáticas y en las cuales la gente confía para promover (y vender) un servicio. Se crea todo un personaje que el público cree real y con el cual se identifica. Casi que muchos deben haber sentido a zamorano como un vecino más, un usuario más de la micro que tomamos a diario. Sin embargo, ahora que todo el sistema está colapsando y cayéndose a pedazos, queda en evidencia la fragil careta publicitaria.


Violeta

k dijo...

te cito:

"Todavía no ha utilizado el transantiago, y es poco probable que lo haga si anda en un Porsche Cayenne de 60 millones. Al demonio con la "cercanía popular". El es un símbolo de el gran problema de Transantiago: quienes lo dirigen, piensan, y diseñan no andan en micro."

este es un problema de verdad y serio:(sin quitar merito a la imagen de zamorano) quienes planifican la educacion estatal mandan a sus hijos a colegios privados; quienes diseñan el sistema de salud van a clinicas privadas; quienes trabajaron en el sistema tributario "pagan" sus impuestos; quienes hacen playas en el mapocho, tiene piscina en la casa
y asi se puede escarbar un poco y encontrar muchos ejemplos que me hace pensar que la clase politica hace las cosas muy de lejos y que no tiene idea de que pasa afuera del congreso, afuera de sus casas blindadas y de sus autos con vidrios polarizados.
son los mismos autos con los que despues van a hablar a seminarios sobre "la calidad de la pobreza en chile" o "cena de politica y espiritu", que cuesta 20 lucas la entrada por persona con lo que se financian las campañas politicas y se renuevan los mismos hueones de siempre.

pico pa la politica, PICO PA LOS POLITICOS.

Videopinión dijo...

Estoy de acuerdo con casi todo lo planteado. Lo que sí, creo que el daño a la imágen SI es reversible (ejemplos hay varios)...y que Zamorano en algún minutos volverá a gozar del amor del pueblo.
El problema acá es que a las figurillas les encanta ser rostros de cuanta cosa les ofrecen, pero se equivocan al pensar que todo será tan fácil como ponerse en el aviso de Falabella u otra casa comercial.
Ser rostro de Transantiago significaba ser el portavoz de la política que le cambiaría la cara a Santiago y que nos convertiría, por fin, en una ciudad del primer mundo. Distinto, por supuesto, a vender jeans y zapatillas.
Una pena lo de Zamorano aunque creo que todos acá entendemos que el tipo no llegó a ser rostro de Transtiago con mala intenciones. Lo que sí, pecó de inocente. Tal vez en la negociación podría haber incluído una cláusula de indeminización por daño a la imagen, ese si que huibiese sido un acierto econoómico!
Saludos a todos,
link: www.videopinion.blogspot.com