jueves, noviembre 12, 2009

El Rock&Roll del momento: Ted Kaczynski, el Unabomber

Theodore John Kaczynski

Debo partir por agradecer la animada participación que los estimados y estimadas comentaristas dejaron en el concurso de la columna pasada.
En todo caso, no sé si la palabra "concurso" sea la apropiada, ya que no hubo un proceso de licitación transparente, las bases no estaban claras y jamás se habló de premios. La idea era que participaran nomás y que pudieran fantasear con la posibilidad, reapropiándonos -de pasada- de aquello que le llaman "terrorismo" y que sirve de excusa para los abusos de los Estados en prácticamente todos los países. No somos la excepción, y la aplicación de la "ley antiterrorista" en la Araucanía da fe de ello. ¿Cómo puede ser considerada válida la declaración de un testigo anónimo?

Agradezco también a quienes se lo tomaron a pecho y nos brindaron -justo esos días- la dulce coincidencia de poner bombas en TVN, Inacap, UCSH, BancoEstado de Concepción, Banco de Chile de Providencia, la 52ª Comisaría de Rinconada de Maipú, Municipio de Cerro Navia, Ministerio de Hacienda y Banco Itaú de Apoquindo. Aunque todas estas eran falsas, la intención es lo que vale.
Y mención aparte para quienes pusieron bombas reales en el Banco BCI del Hotel Marriott y BancoEstado de Recoleta. Como bien parafraseaba MEFISTO en los comentarios, la realidad supera a la ficción.

Pero en esto de las bombas "con contenido", es necesario rendir un tributo contemporáneo, a modo de cierre. Y agradezco a "La poderosa muerte" por haber recordado al personaje en cuestión en los comentarios de la columna antepasada.

Ted Kaczynski es un hombre que se lo tomó muy en serio en su momento. Nada menos que durante 18 años...
Este hijo de polaco-estadounidenses nacido en 1942 tenía todo el perfil para haberse trasformado en uno de los mátemáticos más importantes de nuestro tiempo: graduado en Harvard y doctorado en matemáticas por la Universidad de Michigan (su tesis fue premiada como la mejor del año en la universidad), ya a los 25 años oficiaba de profesor asistente en la Universidad de California, Berkeley. Cargo que dejó dos años más tarde. Se mudó a una pequeña casa de sus padres en Illinois, para luego de dos años retirarse a sobrevivir en una cabaña en Montana sin luz ni agua que él mismo había construido, cazando y recolectando para comer.
En mayo de 1978 envió su primera carta bomba a Buckely Crist, profesor de ingeniería en materiales de la Universidad de Northwestern. Crist dudó y llamó a la policía. La bomba le estalló al policía que la abrió dañándole la mano, pero nada grave. Esta primera bomba era algo precaria y resultó más bien fallida.

Al año siguiente otro envío postal hiere a un estudiante en la misma universidad y meses más tarde un paquete postal estalla dentro de un avion de United Airlines. El avión no explotó, pero tuvo que aterrizar de emergencia porque salió mucho humo y hubo gente con principios de asfixia.

Después de esto, se transformó en un asunto federal y el FBI pasó a llamar el caso "Unabomb" (una sigla de "bomba en universidad y aerolíneas").

En junio de 1980, Percy Wood presidente de United Airlines es herido por un envío postal. Posteriormente, entre 1981 y 1982 tres nuevos ataques dejan dos heridos en la Universidad de Vanderbilt y en la de Berkeley.

En 1985 se producen cuatro atentados: un paquete bomba estalla en el departamento de computación de la Universidad de Berkeley, otro alcanza a ser desactivado en las oficinas de la Boeing Corporation en Washington, un docente es herido en la Universidad de Michigan y en una tienda de computadores en California muere un vendedor que inspeccionó un extraño paquete dejado en las inmediaciones. La primera víctima del "Unabomber", como lo comenzó a llamar la prensa.

Dos años más tarde, en 1987 se repite el modus operandi, pero sin resultado fatal: es herido un vendedor de una tienda de computadores en Salt Lake City.

Seis años después, un nuevo atentado explosivo postal atribuido al Unabomber hiere al genetista Charles Epstein de la Universidad de California. Horas más tarde es herido por otro paquete explosivo David Gelertner, especialista en computación.

¿Se va adivinando cuál es su público objetivo?

En 1994 ocurre la segunda muerte. En San Francisco Thomas Mosser, vicepresidente y director general de una empresa de publicidad es victima de otro atentado postal.

Finalmente, en 1995 comete su último atentado fatal: el presidente de la Asociación Forestal de California Gilbert P. Murray, muere al abrir un envío postal explosivo de Kaczynski.

En Septiembre de ese año Kaczynski escribe al New York Times y al Washington Post una carta donde promete terminar con los atentados a condición de que se publique lo que se llamó su manifiesto. Un texto de unas 35.000 palabras titulado "La sociedad industrial y su futuro".

Reproduzco a continuación el párrafo inicial:

La Revolución Industrial y sus consecuencias han sido un desastre para la raza humana. Ha aumentado enormemente la expectativa de vida de aquellos de nosotros que vivimos en paises «avanzados», pero ha desestabilizado la sociedad, ha hecho la vida imposible, ha sometido a los seres humanos a indignidades, ha conducido a extender el sufrimiento psicológico (en el tercer mundo también el sufrimiento físico) y ha infligido un daño severo en el mundo natural. El continuo desarrollo de la tecnología empeorará la situación. Ciertamente someterá a los seres humanos a grandes indignidades e infligirá gran daño en el mundo natural, probablemente conducirá a un gran colapso social y al sufrimiento psicológico, y puede que conduzca al incremento del sufrimiento físico incluso en paises «avanzados»

Puede leer el texto completo aquí. Se los recomiendo para cuando tengan tiempo, no deja títere con cabeza.

Pese a que fue una decisión polémica, el FBI accedió a que se publicara el manifiesto, ya que podía ayudar a que alguien lo reconociera. Hasta el momento habían elaborado 4 perfiles distintos y no había ninguna pista clave.

Y así fue.
Año y medio más tarde, después de darle muchas vueltas al asunto, su hermano David decide dirigirse al FBI. Había reconocido en Ted muchas de las ideas del manifiesto, pero hubo una expresión que le era muy familiar, porque la utilizaba su padre: "no puedes comerte el pastel y al mismo tiempo tenerlo".

Con eso el cerco comenzó a cerrarse, hasta que fue detenido en su solitaria cabaña y dos años más tarde, condenado a la cadena perpetua que cumple actualmente por declararse culpable de los atentados que asesinaron a 3 personas y dejaron a 23 heridas. El testimonio de su hermano fue vital para salvarlo de la pena de muerte. Ahí argumentó que Ted tenía desórdenes mentales desde pequeño.

De su niñez se sabe que su coeficiente intelectual de 167 motivó que lo pasaran directamente de 5º a 7º grado cuando era niño y las matemáticas que le resultaban demasiado fáciles hicieron que nuevamente lo adelantaran de curso, terminando su enseñanza escolar 2 años antes. Sin embargo, nunca pudo adaptarse a sus compañeros de mayor edad, quienes lo molestaban y excluían de los juegos. No dejó de ser el niño raro-genio-nerd-aislado que está condenado a pasarlo mal, sobre todo en la cuna del matonaje escolar.

Mientras estuvo en Harvard (donde entró a los 16 años) participó en estudios de personalidad del doctor Henry Murray, los que en realidad eran subvencionados por el macabro MK Ultra (proyecto de la CIA iniciado en 1953, destinado al control mental). Las situaciones estresantes a las que fue sometido Ted serían la explicación de su aversión a toda forma de control. Sobre todo el mental y el hecho de que la tecnología e investigación universitaria se pusiera a su servicio.

Dejando fuera -por un minuto- el que haya muerto gente y otros resultado heridos, es impresionante el grado de lucidez que hay en su discurso.

¿Son sus actos la consecuencia comprometida de un diagnóstico así?

Desde el punto de vista de esta sección: Rock sin compromisos ni miramientos.

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7 comentarios:

MEFISTO dijo...

Sospecho que la ANI tiene ya más que linkeado este blog, así que más comentarios no pienso emitir, ja,ja.

PanchoV dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
PanchoV dijo...

Más que una consecuencia comprometida de un diagnóstico así, lo veo como una consecuencia inevitable de un proceso macabro que empezó muy temprano. Se me hace que la "(de)formación" de Kaczynski fue algo con lo que ni el FBI ni la CIA ni el Gobierno de USA quisieron lidiar al principio. Uno nunca sabe (puesto que uno es un pobre y simple mortal, después de todo), pero a lo mejor ya sabían quién era el "Unabomber" antes de que su hermano lo alcahueteara...pero ¿vale la pena decirle al público que el Unabomber es otro "Frankenstein" de las agencias gubernamentales, un monstruo que se escapó del laboratorio y que, como la mugre que se esconde debajo del tapete, es preferible ignorar y condenar en vez de decir que esa mugre se desprende de los mismos habitantes de la "Gran Nación"?.

Ninia Muetta dijo...

Pensé lo mismo que PanchoV al leer la columna... Y es que me pareció tan poco creíble que entregando una gran cantidad de cartas y encomiendas no haya sido grabado o no hayan habido testigos que lo pudiesen reconocer...

Creo que una vez más se confirma que la sociedad es la causante de sus propios males y debería ser condenada en su totalidad, y no sólo aquellos individuos por los cuales se rebela la ira acumulada...

Por otra parte, la mayor parte de la culpa recae en CIA y FBI, pero no son los únicos causantes del tormento de Kaczynski... Como bien señala su hermano, sus mismos compañeros se encargaron de perturbar su mente; y es que siempre me he preguntado porque los niños a veces suelen ser tan crueles y los adultos no hacen nada para evitarlo...

Juan Emar dijo...

MEFISTO: hace mucho rato que ya fui advertido de eso. Y no me extraña. ¿A qué más se van a dedicar si no es mirar páginas web y robarse computadores de organizaciones ecologistas o pro derechos indígenas?
Saludos

PanchoV: es indesmentible la capacidad de la CIA de generar futuros enemigos (internos y externos). Parece que es para lo único que son buenos...
Pero Ted, lejos de ser un autómata, tiene un discurso de impresionante lucidez. No es solo un loquito traumado y enojado, es alguien con la película bien clara de dónde y porqué poner la bomba.
Un abrazo

Ninia Muetta: ojo que una cosa es enviar la carta (con remitente falso, como lo hizo muchas veces) y otra es ir a dejarla personalmente (cosa que no hizo y que hubiera facilitado su captura).
Ahora, al igual que como le decía más arriba a PanchoV, los traumas que sufrió no significa que no haya lucidez también en sus razones. Es decir, el tenía un rollo claro (el manifiesto es largo y bien argumentado), lo que pasa es que pasar de eso a la violencia es ya otro cuento...
Saludos

Ninia Muetta dijo...

Pasar del rollo a la violencia... Sólo se necesitan las sinapsis adecuadas según creo yo...

Respecto a lo del remitente falso, es que en realidad me cuesta creerlo, siendo EE.UU uno de los paises con más equipos de seguridad en el mundo (no por ello el más seguro), me cuesta creer que los engañen con algún remitente falso, siendo lo de las cartas bombas, cosa de años...

Juan Emar dijo...

Ninia Muetta: puede ser un tema de Sinapsis. En todo caso yo creo en la confluencia de lo ambiental, lo genético y la voluntad. Me parece que hay que integrar todas estas explicaciones.
Sobre lo del remitente falso (que no sé si fue la técnica que utilizó siempre) no es tan difícil de entender. Utilizaba los datos de otra persona (verdadero objetivo)y mandaba el paquete a una dirección inexistente. La política es devolver el paquete al remitente. Ahí es cuando le explotaba la bomba al verdadero objetivo.
Recuerda también que hay (había)mucho celo en guardar la confidencialidad e inviolabilidad de los envíos postales.

Ahora, si acaso las cartas bombas es cosa de años, reconozco que me pillaste. No sé que tanto se hacía antes de este caso.

Saludos