El fin de semana que recién pasó pude infiltrarme en el
encuentro anual de la Sociedad de Economía de Chile, SECHI, realizado en Antofagasta.
Nada del otro mundo. Pocos economistas (o ninguno) con visiones críticas (como los de
CENDA, por dar un ejemplo), sólo una mesa dedicada a Teoría e Historia económica (con dos expositores con ponencias poco atractivas), algunas ponencias muy buenas, otras muy técnicas y matemáticamente sofisticadas, otras malas de frentón.
El denominador común: la estrechez de tiempo.
De una mesa en torno a la Salud me llevé una excelente impresión de
Arístides Torche, entendí poco la compleja y sofisticada metodología de
Sergio Urzúa (que expuso a una velocidad impresionate un trabajo que hizo con
Gabriella Conti y el premio Nobel
James Heckman), y encontré muy penca la presentación de
Jean Sepúlveda (de la Universidad del Desarrollo) donde básicamente agarró datos que un par de Isapres le entregaron a
Rodrigo Castro (del Instituto Libertad y Desarrollo) para que las asesorara en el tema de las licencias médicas. Se supone que Sepúlveda tenía que "ponerle teoría" (en sus palabras) a todos esos cuadros y datos. La cosa es que al final terminó concluyendo (sin que se desprendiera de los datos) que "se requiere política pública" con respecto a las licencias falsas.
Insisto, sin datos que indiquen cuántas son y cuánto cuesta eso. Política pública para que las Isapres que pagaron la asesoría no pierdan plata en licencias fraudulentas, claro está.
Su presentación, llena de baches y desconocimientos por su parte, llevó a que la audiencia se riera (burlonamente) en muchos momentos y que después lo demolieran a preguntas por su falta de seriedad.
Independiente de su carga ideológica, fue muy mala.
Pero vamos al título.
El mismo día, el cierre consistía en un panel con asesores económicos de los tres candidatos con posibilidades de pasar a segunda vuelta:
Paul Fontaine por MEO,
José Miguel Benavente por Frei y
Rodrigo Vergara por Piñera.
La idea era saber las propuestas económicas de cada candidatura.
El lugar era el auditorio de la Universidad Católica del Norte.
El público, algo más de 100 personas. Me atrevo a decir que un 95% deben haber sido economistas.
No había cámaras, ni grabadoras, ni periodistas. O sea, la idea era tener economistas hablándole a otros economistas sobre lo que tramaban en un eventual gobierno.
En ese contexto, creo que la de Fontaine fue la mejor presentación. Expuso sobre casi todos los temas macroeconómicos dando cifras de cuánto iba a costar y cómo se iba a financiar. Aclaró los supuestos de crecimiento que tenían y presentó (con el nivel de detalle que le permitía el escaso tiempo) la interesante reforma tributaria que proponen. Además fue el único que tocó el tema de la energía (poniendo en cuestión la manera en como se fija sus precios y cómo las principales beneficiadas son las hidroeléctricas) y la necesidad de generar fuentes limpias y renovables.
{
Aclaración al 10/09/09: Ahora me cuadra más la propuesta de Royalty a las hidroeléctricas, dado el
conflicto de intereses de Fontaine siendo socio de empresas termoeléctricas...asumo mi ignorancia al momento de escribir originalmente esta columna.}
Benavente, que es miembro del equipo de Frei, expuso a falta de
Óscar Landerretche -el encargado económico "oficial" de Frei- y como tal, se centró en lo que maneja mejor: los temas de innovación. Aclaró que el crecimiento es una deuda, pero que todas las
voces autorizadas como FMI, BM y OCDE dicen que para crecer más no basta con "hacer más de lo mismo". Por lo tanto hay que fijar una agenda fuerte en el tema de innovación. Habló de eso y del
I+D, del consejo de innovación y del futuro rol de Conicyt. En corto, que Chile no debiera financiar tanto investigación en ciencias básicas (mejor copiarlo) y, en cambio, desarrollar proyectos innovadores en áreas productivas concretas para generar más "riqueza". Habló también de como hay que estimular la relación entre universidades y privados en esta misma línea.
Vergara, al igual que Benavente, es miembro del equipo programático (de Piñera) pero no es su "cabeza". Más pesan ahí Larroulet, Larraín y Morandé. Y se habría agradecido tener alguno de ellos como expositores. Uno supone que habrían sido más específicos. Más serios.
La verdad de las cosas es que la propuesta económica no tiene nada de nuevo e inesperado para un derechista. Y por mucho que Piñera ande prometiendo
CAMBIO, la cosa no va a cambiar mucho.
Algunas de las propuestas
novedosas que puedo recordar ahora: Banco Central autónomo (tal como ya es), mantener la inflación en el 3% (lo que se ha intentado hacer siempre), mantener la tributación tal como está.
Algunas de las propuestas más propiamente derechistas: poner el 20% de las empresas públicas (incluida Codelco) en el mercado bursátil (por alguna razón no pueden decir "privatizar" de frentón...), flexibilidad laboral pactada.
Sobre el ofertón de crecer al 6% y crear un millón de empleos, no fundamentó muy bien el cómo iba a pasar.
Ahora, todo esto no es realmente lo penca.
Uno ya sabe lo que piensa la derecha económicamente, que para ellos la mejor protección social es el crecimiento, que no tienen muchas contemplaciones con el medio ambiente, que le temen a la sindicalización, que quieren achicar el rol del Estado, y que creen que todo esto significa
más libertad para las personas.
Y frente a eso, no tengo mucho más que agregar. El derechista en lo económico votará por Piñera y el izquierdista no. Al final, siempre los desinformados/desideologizados serán los que decidirán la elección.
Lo penca fue la forma.
Algo así como el inevitable mal gusto que tiene la derecha.
Puede ser porque casi no tienen artistas en sus filas, puede ser porque no les interese realmente, puede ser porque subestiman a quienes quieren convencer...la cosa es que en general padecen de un pésimo gusto en lo estético y las formas.
Basta con mirar lo patético del lanzamiento de Piñera. La burda imitación de campaña gringa, música "emotiva" en su discurso y mensajes de radio, un perro (Piñera de verdad cree que
imitando todo lo que hace Obama, le va a ir como a Obama) al que le puso "poder" y toda la colección de frases-muletilla que tiene para referir sus críticas e ideas como si la gente fuera estúpida ("quiero ser el Bielsa de la política", "una mano dura y otra blanda", "la puerta giratoria").
Pero volvamos al tema. Intentaré describir un poco el panorama que me tuve que bancar: Vergara, vestido con pantalones café claro, chaleco azul marino sin mangas y una camisa color pastel, abre su presentación con un slogan que decía algo así como "queremos hacer posible lo que para otros es imposible". En la lámina siguiente había dos portadas de revista: una, de comienzos de los noventa, decía "El milagro económico chileno". La otra, una mucho más reciente de América Economía, "Chile, la gran siesta".
Por supuesto, esta parte de la presentación se titulaba "Del milagro económico a la gran siesta". Y mostraba básicamente como había caído el crecimiento durante los gobiernos de la concertación. De hecho, eran gráficos de barras con el crecimiento promedio para cada uno de los presidentes en democracia. Pero no contento con eso, el relleno de la barra del gráfico eran fotos de los presidentes Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet. Como las barras se achicaban, las fotos se iban deformando cada vez más.
Brillante.
Tras un buen rato de mostrar lo mal que lo ha hecho la concertación en crecimiento, le quedaba poco rato para mostrar lo que tenía que mostrar: el programa económico de la derecha.
Parte de los puntos más relevantes ya se los dije y seguro ya se los imaginan, pero quiero volver al tema estético. En un momento quería presentar una idea en la que había 2 tareas principales que realizar. Esa lámina estaba acompañada de una
foto de Churchill haciendo el signo de la paz con sus dedos. Para que nadie se confunda:
2.
En otro momento, para ilustrar que había que impulsar el emprendimiento, pero con seguridad, echó a volar la imaginación metafórica para poner una foto de trapecistas con una cama elástica abajo.
Lo peor de todo es que explicó la foto: "quiere decir atreverse volar alto, pero tener donde caer".
Era inevitable reírse en cada una de estas situaciones. Y seguramente eso hirió el ego de Vergara, lo hizo picarse y ponerse excesivamente a la defensiva. Lo que fue más patético aún.
A eso hay que agregarle esas poco creíbles afirmaciones de que Piñera tenía un promisorio futuro académico, pero que decidió volver a Chile a ser "emprendedor", por lo tanto
él sabe lo que es emprender y se preocupará del emprendimiento. Estas declaraciones sucitaban una mezcla de risas y murmullos. Pero lo peor es cuando dice "
perdonen, casi se me olvidaba: y ya lleva 20 años en el servicio público".
No tiene que ver con lo retorcido y poco verosímil de esa afirmación, tiene que ver con que Piñera lo ha instalado en sus discursos públicos hace un par de meses. Y se entiende que él lo haga en campaña: tiene que mentir para reducir esa brecha en la que se lo ve demasiado lejos de la calle y demasiado metido en sus especulaciones y finanzas. Lo que no se entiende es que Vergara lo haga frente a gente especialista en economía, gente que quiere oír la parte técnica del asunto.
Y tal vez eso fue lo que más marcó el mal gusto: todo el tono y contenidos de la exposición de Vergara estaban dirigidos a convencer votantes de votar por Piñera, más que a presentar la visión económica a sus colegas.
La de Vergara fue la más política de todas las presentaciones y no habiendo ni cámaras ni grabadoras, no se entendió el uso de una presentación tan burda.
Es muy probable, en todo caso, que el power point y el libreto se lo hayan hecho en el comando y no él. Mal que mal, se supone que no es tonto con un doctorado en Harvard.
Pero eso fue lo que se vio. Y con ese gusto me quedé.
Lo que me molesta de la derecha no son las obvias diferencias en lo político, moral y económico que puedo tener. Tengo grandes amigos que piensan muy distinto a mí y las conversaciones no dejan de ser entretenidas...
Lo que realmente me molesta de la derecha es que piensen que el resto de la gente es estúpida. No toda la gente, claro está.
Esa gente. La gente que tienen que convencer.
La otra, la que siempre va a votar por ellos da lo mismo. Por mucho jugo que den y por muy populistas que se pongan los políticos de derecha, la derecha dura estará ahí, donde siempre ha estado.
Por eso fue tan mala la presentación de Vergara: hablarle como si fueran idiotas a un puñado de gente que tiene todos los cartones para demostrarse a sí misma que no lo son, hace que el que quede como idiota sea el mismo Vergara.
Por Favor, reAcciones
P.S.: Me percato que el título de esta columna puede ser considerado engañoso. Como no soy economista apelo a que si de verdad les interesa las propuestas económicas de los candidatos, pues las verán en los respectivos sitios.
P.D.: 23/09/2009: Sólo para echar más leña al fuego, véase
esta discusión estética por una obra patrocinada por Cristián Boza, el urbanista de Piñera.