lunes, enero 31, 2011

País en deuda (tratando de entender a los gringos III)

Ponga su mejor cara de psicópata y diga "¡Whiskyyy!"

"Not guilty" se declaró Jared Loughner, el único sospechoso por el tiroteo en Arizona que dejó herida a la diputada demócrata Gabrielle Giffords en la cabeza y asesinó a 6 personas, entre ellas un juez de distrito y una niña de 9 años.
Todo esto ocurría el 8 de enero en un "meet and greet" de la congresista con sus adherentes afuera de un supermercado (algo así como una reunión en público para saludarse, tirarse buena onda de forma coloquial y contarles algunos de sus problemas de la comunidad).

"Not guilty" acostumbramos a traducirlo como "inocente". Sin embargo el inglés tiene la palabra "innocent" para decirlo literalmente. En estricto rigor, "Not guilty" significa "no culpable". Esta distinción -que parece sutil, no lo niego- devela que desde el punto de vista judicial se trata de probar la culpabilidad de un acusado, no su inocencia.
Desde el punto de vista judicial.
Poco queda en el sentido común -y mucho menos en la cobertura que los medios hacen de materias judiciales- del espíritu de pensar que todos son inocentes hasta que se pruebe lo contrario. Lo cierto es que parecemos ser más acusadores y tendemos a dictar sentencias desde el momento en que alguien es detenido o acusado. Es lo que a los políticos les gusta llamar "asesinato de imagen": acusas a alguien de algo feo (corrupción, acoso sexual, abuso de menores) y no importa que la acusación sea falsa, la culpabilidad se instalará en el imaginario público.
Si no pregúntenle al coimero de Tombolini o al pedófilo de Jovino Novoa.

Estados Unidos no es muy distinto en lo que refiere a la independencia de su prensa o como sucumbe a la presión de los lobbystas. La primera narración que se encuentra disponible (cuyos ecos se multiplican dificultando una búsqueda más profunda y compleja) es la que se centra en el individuo.
El procedimiento, utilizado en todos los casos similares de atentados "domésticos" (es decir, perpetrados por ciudadanos blancos estadounidenses en contra de otros ciudadanos estadounidenses), busca alejar lo más posible cualquier atisbo de racionalidad -tanto en el hecho mismo como en su perpetrador. Esto implica que no puede haber ninguna lógica en sus acciones y que éstas sólo fueron fruto de la locura. Lo ideal -y muchas veces funciona así- es que esto haya sido la obra de una sola persona.
Ahora, como es difícil asumir en el imaginario gringo el peligro que implica estar conviviendo con psicópatas "sueltos", se deben incorporar otros dos elementos: una vida relativamente "normal" (la que efectivamente compartía con los demás) y un "gatillante" de esta locura. Para lo primero, son esenciales las declaraciones de los padres, compañeros y profesores del susodicho. Sin embargo los tres cumplen funciones distintas.

Los padres -que rara vez harán otra cosa que afirmar sorpresa frente a los hechos- cumplen la función de sacar al concepto de "familia" de la cuestión. Como el padre (y/o madre) está sorprendido, se refuerza la imagen de una locura que ha sido gatillada por elementos bajo el control del individuo, pero no de sus padres.
Listo, no es culpa de los padres.

Los compañeros -y es importante que sean compañeros y no amigos- cumplen la falaz función de los pares. Los pares marcan un contraste fundamental, pues hacen aparecer al acusado como una excepción y no como la regla. Para eso es clave marcar un perfil de aislamiento. Por eso es que siempre sus compañeros dirán que se trataba de jóvenes retraídos, de pocas palabras y que vestían de oscuro. Es importante instalar la idea de que ni la juventud ni sus valores están en crisis, sino que son casos aislados. La declaración siempre será desde la distancia, por lo que el perfil de par nunca (o rara vez) es delineado por un amigo. Los amigos (normalmente son pocos) no se prestan para esto.
Listo, no es culpa de "la juventud".

Los profesores aportan al perfil la perspectiva que actúa como "nexo" entre los aspectos personales del sujeto y la sociedad y sus instituciones. Es la voz de la institución.
Sean estos de la escuela o la universidad, tenderán a dejar en claro que había elementos oscuros y radicales en sus ideas y trabajos, pero ninguno lo suficientemente explícito como para despertar una preocupación real. De esta manera, se refuerza la fundamental tesis del "gatillo" y queda libre el profesor y la institución de una "negligencia". En algunos casos, cuando se está frente a "psicópatas", los profesores reforzarán una inteligencia muy superior a lo común. Mal que mal, todos sabemos que los psicópatas son muy inteligentes.
Listo, no es culpa de la educación, que por extensión actúa como representante de las instituciones de la sociedad.

A estas alturas, el "gatillo" se transforma en una consecuencia lógica y no en una tesis para someterse a prueba. Es por ello que no se requiere mayor refinería en la construcción del elemento que desencadenó la acción. Mal que mal, toda racionalidad ya ha sido desprendida.
Es así como emergen algunos gatillos fetiches como el Heavy Metal (alguna canción con alguna letra lo suficientemente acomodable a los hechos), la pornografía (aquí la hipocresía conservadora pretende vincular el gusto por la pornografía con el asesinato), los juegos de video violentos, el uso de drogas (incluido el alcohol) o algún acto donde la víctima rechaza a un perturbado e hipersensible victimario.

En el caso de Loughner, en un comienzo se dijo que su furia contra la senadora Giffords se debió a que ella no le había contestado unas cartas. Paralelamente -aunque de forma vaga- se intentó buscar una razón ideológica para los asesinatos. Arizona tiene de las legislaciones más duras contra los inmigrantes en Estados Unidos. Ser indocumentado es un delito penal y el estado declaró el Inglés como idioma oficial.
El juez de distrito John Roll, había acogido una demanda al estado por parte de inmigrantes ilegales afectados por la nueva normativa.
La diputada Giffords estaba por flexibilizar las leyes para inmigrantes.
Se supone que ambos habían recibido amenazas de muerte...

Cabe destacar que Arizona tiene otros récords paradójicos: tiene una de las normativas más amplias sobre salud mental (cualquiera puede denunciar a cualquiera y se le debe hacer una evaluación siquiátrica) y una de las legislaciones más permisivas (o menos reguladas, si usted prefiere) en el control de armas.

La chimuchina barata también está a la orden. Sarah Palin, el payaso número uno de la política gringa, fue metida en todo este embrollo porque tenía un mapa con los estados claves donde se les podía ganar a los demócratas. Arizona era uno de ellos. El tema es que estaban marcados con una mira y gente con sofisticados niveles de interpretación dijo que eso habría incitado a Loughner.

Obama intentó en su discurso hacer un llamado para calmar los ánimos del enfrentamiento entre los dos grandes partidos. Es lo más cercano dentro del discurso público a vincular los hechos con el resto de la sociedad. Pero como prácticamente todo lo de Obama, es un bonito discurso que llega hasta ahí nomás.

El tema de las armas no tiene fin. Más del 75% no quiere mayor control sobre las armas.
Pese al tiroteo. Hay que reconocer aquí que tanto el lobby como las comunicaciones de fabricantes de armas son efectivos.

Pero no se trata solamente de que alguien desequilibrado pueda acceder fácilmente a un arma y municiones.
Se trata de que alguien sienta que puede ir a una actividad pública y asesinar a unos cuantos.
Se trata de sentir que la violencia es legítima.
Que a través de la agresión puedo moldear lo que no me gusta.
Que la vida de otro es algo dispensable si se me interpone.
Se trata, en muchos casos, de que el sólo acto de asesinar sea liberador y significativo en sí mismo.

Y, para mi gusto, hay culpas que hay que buscar un poco más allá de las personalidades enfermas de los individuos y ver hasta que punto hay una sociedad que le da sentido a estos actos e ideas. Y con qué ejemplos predica...

Nietzsche escribía en el segundo tratado de "La Genealogía de la Moral" acerca de la culpa. Rastreaba el origen común que tiene la palabra "culpa" con "deuda". De hecho, en alemán se usa la misma palabra: Schuld.
Bien valdría la pena aprovechar el giro etimológico-filológico y preguntarse por las deudas más que por el culpable.
¿Cuáles son las deudas pendientes que tiene esta sociedad con sus miembros?
Las promesas incumplidas, las letras chicas, los dobles discursos y el ensalsamiento de la competencia descarnada hasta la agresión. Transformar las armas en objetos de deseo y las guerras en un orgullo nacional, donde hay que aplaudir de pie a los veteranos antes de cada espectáculo deportivo.

Por lo demás, prácticamente de lo único que se habla es de la deuda de los estados y de la deuda del país, y cómo tomar medidas para subsanarlas. Podrían aprovechar el vuelito.

Pero puede ser pedirles demasiado. Y el rudimentario procedimiento descrito (también de forma muy rudimentaria) más arriba funciona a la perfección: el 58% de los gringos cree que lo de Arizona fue otro acto aislado de un individuo alterado.
Si esto pasa con cierta frecuencia (sean políticos o alumnos y profesores en una escuela), me parece que están estirando mucho el concepto de aislado.

Por Favor, reAcciones

8 comentarios:

andrés dijo...

vaya! brigido lo que pasó, acá pasa algo así queda la media cagá, escándalo televisivo y mediático..... ahora, no sé, el tema d elas armas es complicado, aveces pienso que es bueno que las armas circulen, en cierta medida democratiza al menos su tenencia, y no queda destinada exclusivamente a los militares y policías, aunque tien un costo, igual creo que no es tan cuestionable que la población civil se arme.......... suena medio facho, pero no me convence que sea patrimonio d epolicías y ejércitos, porque te cgaan a palos y a balas cuando lo crean necesario...

saludos

Claudio F. Moreira dijo...

No estoy de acuerdo con el porte de armas en los civiles porque más temprano que tarde llegarán a las manos equivocadas.
No me deja para nada tranquilo el saber que un delincuente podrá ir a comprar un revolver como quien va a comprar una cerveza a la botillería.
Ya son demasiadas las armas que portan. Es más, no deberían portar armas.

Por otro lado, me gustaría tener una pistola en mi casa para sentirme más seguro ante la delincuencia, pero es cierto que esa no es la solución. La solución es endurecer las penas e implementar un sistema de rehabilitación con trabajo y educación. No andar repartiendo pistolas.

Por último. A veces, mirando lo que sucede en otros países, EE.UU en este caso, no puedo evitar pensar que estamos en una especie de burbuja paradisiaca acá en Chile. Claro, tenemos problemas, pero aun no se hace común que alguien vaya a un colegio y asesine a 15 personas porque tuvo un mal día. Aun no llegamos a ese nivel de destrucción social.

Saludos.

Anónimo dijo...

viste el festival?

Ana dijo...

oye! nunca se comprobó que jovino novoa era pedófilo. naquever. acuérdate de gemita bueno diciendo "me pasé por la raja a todo chile". F5 a esa versión. y voy a tener pesadillas con la foto del pelao.

Juan Emar dijo...

Andrés: no suena medio facho, suena anarquista, de hecho. En todo caso, sería todo más fácil si nadie tuviera armas.
Pero sé que es utópico...
Un abrazo

Claudio F. Moreira: estoy muy de acuerdo en su opinión aunque con un par de matices: no me convence del todo que el endurecimiento de las penas sea una solución preventiva ni disuasiva. Mientras las cárceles sean universidades de delincuencia y a quienes salgan de ellas les cueste encontrar trabajo, no lo veo mucho como una solución. Tarde o temprano van a salir libres. Por otro lado, claro tener un arma en la casa es bastante peligroso también. Es el principal medio por el cuál los delincuentes adquieren armas y una de las principales causas de muertes en accidentes domésticos...
Si, en ese sentido, Chile es una burbuja de la violencia entre las personas.
Saludos

Anónimo: no, no pude. ¿Por?
Saludos

Querida Ana: te agradezco tu fervor y rigor periodístico. Sin embargo, me temo que se trata de un mal entendido. El punto de ese párrafo era establecer el poder que tiene el "asesinato de imagen", es decir, el acusar sin que se demuestre todavía la culpabilidad. En ese sentido, tanto Tombolini como Novoa sirven de ejemplos para justamente lo que dices: que se perciban como culpables por la gente, siendo que no lo eran. De hecho, si haces click en los links que puse, verás que llevan a la noticia donde se demuestra la inocencia de ambos.

Gracias en todo caso por la intención y lamento que no se haya entendido el tropo.

Anónimo dijo...

Si se entendió el tropo, de hecho fue un muy buen ejemplo para graficar la idea de ese párrafo.

Gran reto el tuyo de proponerse entender a los gringos...

Saludos y suerte por allá
Valentina

Juan Emar dijo...

Gracias por tus palabras Valentina.
Sobre lo del festival, si bien no lo ví, al día siguiente del show de Calle 13 me mandaron un video de youtube con lo que parecía ser la parte más "política" del show.
Francamente, me dio mucho gusto que música que se asocia al reggetón (sin ser solamente eso) y que por lo tanto, capta parte de su público, intente transmitir esos mensajes contra-culturales. Mi único problema pasa porque en general no estoy muy seguro (ni muy optimista) de la capacidad perlocucionaria que tengan las letras musicales. En otras palabras, el poder generar efectos deseados en el "mundo real".

O tal vez, sólo tenga que ver con las escalas y las expectativas. Y basta que le hagan sentido a sólo una persona para que ya haya un proceso que se echa a andar...

Saludos

Gus dijo...

Y esta era la columna que andaba buscando. Me hace mucho sentido con lo afirmado por Byung-Chul Han sobre que el culpable de su fracaso en la sociedad neoliberal moderna es el individuo y no el sistema al cual pertenece. Y que por ende es difiícil -sino imposible- llevar a cabo una insurrección, puesto que tal hecho estaría centrado en la insurrección contra uno mismo y no contra el sistema, fruto de la manera en cómo se nos inculca que el culpable es uno mismo, siempre. De hecho, hace un par de semanas atrás estaba viendo este reportaje de la bbc (http://www.dailymotion.com/video/x2cxvfg_hd-the-men-who-made-us-fat-part-1-of-3_school) donde el presentador se pregunta si la culpa de la obesidad recae únicamente en el individuo que no sabría cerrar la boca y dejar de comer o en las compañías que producen e invaden de publicidad con sus productos que no posibilitan una alimentación saludable.

En fin, muchas gracias nuevamente por producir insumos para el debate de ideas, fuerte abrazo.