jueves, marzo 08, 2007

Resentimiento y Meritocracia

En 1992 se estrenó "Perfume de mujer". Una buena película para mi gusto, aunque lo mejor que tiene es la actuación de Al Pacino como el ciego y explosivo Teniente Coronel Slade - la cual le valió un Oscar.
Charlie es un joven estudiante de una tradicional secundaria que prepara a la Elite para las mejores universidades. Él es de origen no-aristocrático, por lo que está ahí por una beca. Junto con otro compañero (éste si aristócrata y de padre influyente) son testigos de una broma que un grupo de alumnos le hacen al director de la escuela. El director los somete a un sumario para presionarlos a que delaten a los culpables, y de pasada amenaza a Charlie con quitarle la beca de no decir quienes fueron. El amigo de Charlie le dice que su papá se ocupará de sacarlos del problema. Tienen todo un fin de semana para pensar que van a hacer, y Charlie aprovecha de ganar algo de dinero cuidando al Coronel Slade. De ahí comienza un viaje que no vale la pena contar (mejor verlo), pero donde finalmente el Coronel Slade le da las claves para resolver la encrucijada delatar v/s futuro, a un Charlie cuyo amigo de padre influyente lo ha dejado solo.
Evidentemente, uno de los temas que se ponían de relieve era la meritocracia frente a las influencias, contactos, pitutos, nepotismo, como se les quiera llamar.

Hace unas semanas, quien se autoerigiera como paladín y símbolo de la meritocracia -el cientista político Patricio Navia- empezó a alegar que las becas Presidente de la República tienen una sobrerrepresentación de lo que llama él como "familia concertacionista". Para Navia, esto es signo del nepotismo y de que gente que pudiera tener los méritos pero no los contactos (como él) se quedan fuera de la posibilidad de este beneficio.
Si bien hablar de esto no tiene mucho sentido, sino que es más bien hablar del pasado -puesto que desde el año 2006 la postulación es anónima y los candidatos seleccionados por un grupo de expertos académicos- vale la pena reflexionar acerca de cómo esto fue posible, y qué tanto valor tienen los pataleos de Navia, a los cuales últimamente se plegó Carlos Peña (otro meritocrático acérrimo), y que tienen HARTO olor a resentimiento.

Evidentemente, el mediocre análisis colateral que algunos periodistas han hecho diciendo la cantidad de actuales funcionarios públicos (incluidos ministros) que recibieron la beca es algo que cae por el propio peso de su obviedad: una de las maneras de pagar la beca es trabajando para el Estado. Filo con los periodistas, ya queda claro que el sensacionalismo y la farándula invadió prácticamente todas las esferas de la prensa.

Ahora el tema "hijos de" es más jodido. Uno puede pensar -como Navia y Peña- que los influyentes padres metieron mano para que se ganaran la beca. Sin duda eso es inaceptable. Lamentablemente hasta que aparezcan testigos o grabaciones, esas presiones indebidas son solamente especulación.
Por otro lado, y es altamente probable, se puede pensar que en el comité prefirieron al candidato con el apellido poderoso frente al Navia o al Peña. De hecho este argumento lo dan tanto Navia como Peña.
Aquí creo que vale la pena detenerse: yo también consideraría injusto si el apellido fuera una variable a tomar en cuenta ANTES de los méritos, pero en el caso de igualdad de méritos es MUY entendible que se prefiera al "hijo de". No hay nada de raro en eso, ni siquiera de corrupto, de hecho pareciera algo natural. Si yo fuera a contratar a alguien y tengo dos candidatos en igualdad de condiciones, OBVIAMENTE voy a preferir al que "conozca" más. Y OBVIAMENTE el que no elegí va a sentir que no fue elegido por no tener "pituto", y va a alegar por eso.
Es fácil caer en la tentación de discriminar negativamente por el apellido, es decir si eres hijo o pariente "de" no puedes tener beca, trabajar en el Estado, negociar con él, etc. Si ese criterio sacrifica negativamente gente con méritos por tener familia, estamos también en un absurdo.

Concuerdo con Navia con que los "hijos de" deben inhabilitarse de postular a la beca si quienes toman las decisiones son parientes directos, pero discrepo con él de que gente con méritos desista de postular por no tener "pituto". Eso es problema de quienes no decidan postular y no de que el sistema sea un escándalo de nepotismo, porque en verdad un 2% de ganadores de la beca no es para llorar tanto. Y ojo que la beca no es para disminuir brechas sociales, sino para poner profesionales perfeccionados trabajando para y en el país. No le pidamos peras al olmo.

Estoy consciente que puedo ser una "muestra no representativa" pero quienes conozco que se han ganado la beca, no tienen pitutos en el poder.

Y quienes conozco que son "hijos de" más han sufrido tratando de demostrar que no son sólo eso, que lo que le han sacado partido.

Por suerte ahora la postulación es anónima, y en el caso de que quiera postular ya no me tendré que preocupar por tener un primo ministro.

Por Favor, reAcciones

3 comentarios:

Ana dijo...

Lo bueno de esto para el resentido de Navia es que debe estar vendiendo más que nunca su librillo "Que gane el más mejor"

Paula dijo...

Es verdad Navia es un resentido, pero creo que tampoco es justificable que el hijo de... tenga mas facilidades que otros.
En los reportajes, salía que tanto como Weber, Espejo y el hijo de Bachelet no eran alumnos que cumplieran los requisitos para obtener esas becas.
Quizás esas becas podrían haber beneficiado a estudiantes con menos oportunidades económicas.
Aquí no se trata que sea hijo de tal, se trata de ser correcto y la concertación hace rato que deja bastante que desear.
En fin teniendo los meritos no hay problema.

Juan Emar dijo...

Completamente de acuerdo Paula. Como ya dije considero insostenible que el factor "hijo de" sea considerado antes que los méritos. Eso sí, es un factor, y frente a una supuesta igualdad de condiciones considero entendible que ese factor favoreciera. El tema ahora con el CV "ciego" es que ni siquiera será factor. Se supone.
Y sí, es cierto Ana, con esto seguramente ha tenido más tribuna pra vender su librillo.