viernes, noviembre 07, 2008

"El mejor truco del diablo...


...es hacernos creer que no existe."

"El Complot" es como se tradujo para nosotros "Conspiracy Theory" (dirigida por Richard Donner, 1997). Esta película comienza con los distintos monólogos de Jerry Fletcher (Mel Gibson), un taxista que ve conspiraciones y complots hasta en jardines infantiles. Literalmente en todo. Y no para de transmitírselo a sus callados pasajeros.
No contento con eso, edita caseramente en las noches su propio pasquín: "Conspiracy Theory", el cual reparte por correo -con desconfianza, por supuesto- a sus pocos subscriptores.

Durante todo el inicio de la película estamos convencidos de que Jerry está loco. Una paranoia evidente que lo mantiene en una casa donde toda la despensa, refrigerador, y comidas están encadenados. Una compulsión por comprar "The Catcher in the Rye" (el clásico de Salinger que el asesino de Lennon y el que intentó matar a Reagan estaban leyendo), un excesivo mirar por sobre el hombro, un nerviosismo constante, y el acechamiento sistemático de la bella Alice Sutton (Julia Roberts), completan el cuadro "normalizador" para el espectador: el tipo definitivamente ha perdido la razón.

Sin embargo, y ahí está la gracia de la película, nos vamos dando cuenta que Jerry no es un tipo con una gran imaginación, sino un tipo que ha visto demasiado.
Y la aparente locura se transforma en una preocupante lucidez que da paso a proyectos iniciados en guerra fría, e intrincadas (y oscuras) relaciones de poder que se internan en el país más poderoso.

Dejo hasta aquí la reseña por si no la han visto. La recomiendo por entretenida y bien actuada.


Sucede que el concepto "Conspiracy Theory" no es neutral. Al menos no en su uso cotidiano.
De hecho es peyorativo.
En castellano se refiere como "Teoría conspirativa" o "Teoría del complot", y se lo entiende como la explicación última a un evento (o sucesión de eventos) por la acción y manipulación de intereses poderosos ocultos que actuarían "tras la escena".
Bajo este ingrato rótulo caen los que no creen en la llegada del hombre a la Luna, en la veracidad del holocausto, la verdad oficial del caso Roswell, o en los atentados del 11 de septiembre.


Para mi gusto, como en todo concepto, equiparándose casos que no son iguales.


¿Cuál es el denominador común?
Podríamos resumirlo en "la navaja de Occam", aquél postulado que se devoran los escépticos según el cuál la explicación más sencilla y razonable tiende a ser la correcta.
En otras palabras, las conspiraciones son demasiado rebuscadas para creer en ellas. Requerirían de gran logística y de un número significativo de "testigos leales" para mantener su principio: que sean ocultas.


El tema -y la potencia, por ende- tras la referencia peyorativa a las "teorías del complot" es que se opone una verosimilitud y no necesariamente una verdad.
Vale decir, el argumento contra las teorías conspirativas es que no parecen ciertas (vero-símil).
La prueba empírica es reemplazada por la fe en la razón, y resulta que las conspiraciones son "demasiado malignas" para ser verdad, sin siquiera tener que demostrar su falsedad.
Termina siendo un enfrentamiento de escepticismos. Termina siendo un enfrentamiento de creencias.
No deja de ser relevante que, frente a la avalancha de documentales y libros que prueban la imposibilidad de la verdad oficial del 11 de septiembre del 2001, una de las expresiones más usadas por Bush para defenderse fuera "teorías conspirativas", acompañada -por supuesto- de "terroristas".


Yo entiendo al poder con una dinámica inherente de aumentar(se), y que mientras mayor es, más intrincadas son sus relaciones, más profundas, y más ocultas. "El poder viene de abajo", decía muy asertivamente Michel Foucault.
Y es bajo esta forma de entender el poder que me es fácil creer que en el país más poderoso son demasiado fuertes los intereses como para que se muevan en los canales "oficiales".
Me acuerdo que hasta en las directivas de curso del colegio habían turbiedades, secretos y mecanismos de clausura de la "elite"...
La gran paradoja es que frente a pruebas que se presentan descartando la "verdad oficial", la respuesta tiende a ser la fe (en ella y en lo "in-creíble" de la conspiración), más que demostraciones empíricas que refuten el complot.


Además, hay que decirlo, las conspiraciones son entretenidas. Pero ese no es el tema.


Para mí, más vale pasarse de paranoico que de ingenuo.


Cierro con el caso que inspiró la realización de esta columna: frente a esta crisis financiera (que cada vez se hace más "real") la "verdad oficial" es que fue el "exceso de codicia", dar préstamos a quienes no podían pagar, y la "desrregulación del mercado financiero" lo que la desencadenó.
Sin embargo, hay economistas que fueron más allá (como el español Juan Torres o el compatriota Marcel Claude), planteando que los principales actores fueron los bancos centrales (y la Reserva Federal), ya sea por acción u omisión quienes la permitieron y desencadenaron.
De hecho, con el "salvataje" de la reserva federal, es esta misma la que se hace más poderosa, adquiriendo los bancos y aseguradoras en quiebra.


¿Reserva Federal generando crisis y aprovechándose de ésta?
Sírvase estos 10 minutos de "teoría conspirativa", y después pregúntele al ingenuo de Occam.



Por Favor, reAcciones


P.S.: No, no creo que el holocausto sea mentira, creo que fue extraño que hubieran dos verdades oficiales contradictorias en el caso Roswell, creo que los gringos sí fueron a la Luna, y creo que el 11 de septiembre del 2001 fue una serie de autoatentados y mentiras impulsados por intereses económicos y geopolíticos.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

dime si Elvis vive
por favor

Juan Emar dijo...

anónimo: ¡Toda la razón!
Se me quedaba en el tintero.
A eso sumémosle a Jimmy Hoffa, Marylin Monroe, y (aunque Zeitgeist se encarga de insinuarlo) a Kennedy.
Saludos

Anónimo dijo...

uyy yo pensé que con tanta Obama-manía, ese sería el tema en la próxima columna.

Juan dijo...

Holas, muy acertado respecto al tema económico; cuando empecé a informarme un tanto más de la situación económica mundial (en sep mas o menos) crei la versión oficial... pero más adelante [gracias en parte a las clases de econo] me di cuenta de que en ciertos aspectos la economía es como la piensan algunos: una fórmula en la que son predecibles muchas cosas. Es así como determinadas acciones (acciones del "hacer") del Banco Central (BC), generan cambios esperables en los mercados; lógicamente la omisión también es acto racional, por lo menos si se cree en la conspiración... Por lo tanto la culpa no recae en los bancos que entregan créditos y préstamos a "diestra y siniestra", sino que en el BC, donde sabían que ante tasas de interés bajísimas se generaría mucha especulación sin base real.

Es análogo a la culpabilidad que tienen las hormigas por entrar a una casa ¿es su culpa "invadir"? ¿o acaso la culpa es de quien no tomo las medidas necesarias (limpiar por ejemplo!)?

"La culpa no es del chancho... sino de quien le da el afrecho."

Pero hasta ahora no lo había asociado más allá; la FED no reaccionó con el fin de sacar beneficios?? No me extraña, pero si me aterra.

Don Juan Emar, lo "conozco" pero por otro nombre; soy (seré?) de Bachillerato, pero ahora sufro con mate II; antes el motivo de sufrimiento era recibir sus notas.. jajaja, así era; pero no porque no me gustaran las clases, sino por mi poco desempeño en lo social. Por lo menos me salvé de reprobar... estuve a punto. jajaja

Éxito, espero ansioso la próxima columna.

Adios

Yo

José Nova dijo...

Hay una frase gringa que resume bien tu planteamiento: "more than meets the eye", más de lo que salta a la vista.

A veces por no querer usar las neuronas, nos vamos por la vía fácil de las explicaciones, y no le damos más vueltas. De flojos nomás. Y eso facilita a los actores involucrados a ocultar ciertos hechos clave.
Por ello, "el poder viene de abajo", de una u otra forma.

Nada que ver con el tema, pero... Qué le ven al "Guardián en el Centeno"?? Quizá en su tiempo fue buena y rupturista, pero cuando la leí la encontré demasiado anacrónica. No ha envejecido bien, para mi gusto.

Saludos.

Juan Emar dijo...

Anónimo: lamento decepcionarte.
Aunque creo que duró poco la decepción.
Saludos

Juan: quedo aún más curioso de cuál de todos los estudiantes eres. Pero entiendo y respeto el guardar grados de anonimato.
Gracias por tu comentario, y creo que iluminas un aspecto fundamental: el único lugar en que la economía funciona así de racional como la cuentan, es en las Elites. Donde realmente se corta.
Que susto...
Espero te guste la nueva columna.
Saludos

Ilustre: la verdad es que tampoco sé. Lo leí, y tuve una sensación muy parecida a la tuya.
En la película, en todo caso, el libro servía como "rastreador". De alguna manera todos los asesinos estaban "formateados" para comprarlo cuando lo vieran. Eso -en un sistema electrónico- permitía identificar donde estaban cuando lo estaban comprando. Como puede ver, el guionista tampoco se puede explicar lo que le ven al libro.
Gracias por su aporte
Saludos